Motivos de relleno
En este otro tutorial veíamos cómo preparar una imagen para que funcionase correctamente como
textura de repetición usando de Photoshop. Seguro que esto es algo que la mayoría de vosotros habréis realizado muchas veces. Pero hay ocasiones en las que la imagen que necesitamos preparar para que sea “tileable” tiene una marcada estructura geométrica: en estos casos no me lo pienso un segundo, me voy directo a Illustrator, ya que es una herramienta mucho más potente para
trabajar con precisión milimétrica.
La forma en que definimos un motivo de relleno en Illustrator no puede ser más simple: seleccionamos el elemento que queremos que se repita y lo arrastramos en la paleta “Swatches” (sí, la misma desde donde también podemos acceder a los colores y degradados predefinidos). Y ya está. Fijaos en la ilustración: arrastro un circulito naranja a la paleta, a continución creo un gran círculo y como relleno le indico que use el patrón que acabo de crear. Ya tenemos nuestra forma rellena de pequeños circulitos naranjas.
Evidentemente esto es la base, el principio. Si lo que necesitamos es crear una superficie ajedrezada, por ejemplo, no bastará con que definamos un patrón con un cuadrado negro, sino que deberemos crear un módulo base que contenga la mínima estructura repetible —en este caso dos cuadritos negros y dos blancos—. Exactamente igual que lo que tendríamos que haber hecho dentro de Photoshop.
| Antes de seguir, sólo un pequeñísimo detalle: si os fijáis, tanto los colores predefinidos, como los degradados, como los motivos de relleno se almacenan en la misma paleta. Pero si tenemos muchos presets dentro de ella podemos aislar lo que necesitemos clickando en los pequeños iconitos de abajo. En este caso, si clickamos sobre el cuarto icono veremos sólo los motivos (el primero sirve para ver todo a la vez, el segundo para ver sólo los colores y el tercero los degradados). |
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| Vamos a crear ahora un motivo un poquillo más complejo que los anteriores: unos lunares. Lo que yo suelo hacer siempre es trabajar una zona determinada cubriendola manualmente con la estructura de repetición. En este caso me dibujo unos cuantos triángulos equiláteros que me sirven de guía para colocar los centros de todos los circulitos, usando los prácticos sistemas de snaping que tiene Illustrator. |
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A continuación identifico la zona mínima imprescindible para generar mi patrón. Coloco unas guías y nuevamente me apoyo en los snaps, buscando los centros exactos de los círculos necesarios. Esa zona rectangular que queda encerrada dentro de las guías será mi motivo de repetición. |
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| A continuación podemos hacer dos cosas. Una sería recortar la zona necesaria para el motivo, eliminando el resto. Algunas veces opto por este método, porque me resulta más conveniente para mi flujo de trabajo posterior, pero existe una segunda forma bastante más simple y rápida… |
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…que consiste en dibujar un rectángulo sin relleno ni contorno y situarlo por detrás de todo lo demás. Y ya está. A continuación selecionamos todo el conjunto (sin las guías, claro) y lo arrastramos en la paleta “Swatches”. E Illustrator utiliza ese rectángulo invisible como registro para el motivo de repetición. |
Una cosa importante: cuando rellenamos un objeto con un motivo de repetición dentro de Illustrator, podemos variar la escala del motivo independientemente de la del objeto. Seleccionamos el objeto con el motivo aplicado, le damos doble click a la herramienta escalar y dejamos activado sólamente el checkbox “Paterns”. Ahora, si variamos la escala y tenemos activado a su vez el checkbox “Preview” podemos ver cómo varía la escala de nuestro patrón sin afectar al objeto. Por supuesto, podríamos hacer lo contrario: variar el tamaño del objeto sin escalar el contenido.
Y exactamente lo mismo si hacemos doble click en el puntero de selección (para desplazar el contenido independientemente) o en el de rotación (para girarlo).
Muchas veces lo que hago es crear en Illustrator mi motivo de repetición y el resultado me lo llevo directamente a Photoshop, para seguir trabajando allí, vamos a ver un pequeño ejemplo perteneciente a uno de mis proyectos, Nixus:
| Sobre un triángulo equilátero creo un degradado vertical. A continuación añado varias copias radiales en torno al vértice superior, hasta generar un hexágono. |
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Luego hago varias copias del hexágono para formar una estructura del tipo panal de abeja. Ahora podría seguir los pasos descritos anteriormente para tener el motivo definido dentro de Illustrator. Pero no lo necesito… |
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…es esa estructura la que me llevo directamente a Photoshop, haciendo un copiar-pegar, junto con el trazado rectangular, calculado en Illustrator, que me sirve de recorte para tener el motivo exacto. |
Y aquí tenéis el resultado final, tanto en Photoshop, como en un render final. Todo el resto del proceso de creación de la textura ya tiene lugar dentro de Photoshop: degradados, cambios de color, tono, etc.
Pero fijáos lo práctico que me ha resultado crear el punto de partida ayudandome de un programa vectorial ;-)
Vamos a ver ahora el proceso de trabajo para obtener un patrón de repetición algo más complicado: una tela metálica para una valla.
Para comenzar vemos cómo hemos definido unas guías base para posicionar los “nudos” de la malla. Muchas veces, al realizar un motivo de repetición, lo más complicado es
determinar y comprender la estructura interna que define el conjunto, y una vez superado ese pequeño obstáculo, de repente todo se nos hace mucho más sencillo. Eso es exactamente lo que me ocurrió al crear la base para el trenzado de mi Canestra di Frutta (que también comenzó dentro de Illustrator).
Si queremos utilizar la textura final para introducirla en el canal de bump o desplazamiento tendremos que simular el volumen de los alambres. Para ello nos ayudamos de un sencillo pincel que nos habremos creado a la medida: creamos un trazado recto de grosor 20 pt negro, lo duplicamos y a la copia que está encima le damos un grosor de 1 pt blanco; después definimos una transición de 19 pasos entre los dos trazados; y acto seguido creamos un pincel
artístico con ese objeto.
Cuando apliquemos el pincel a todos los trazados quederá una cosa muy importante por hacer: dar unos cortes en puntos estratégicos para poder separar las partes y hacer que unos elementos aparezcan encima de los otros, simulando así el efecto del trenzado.
Para potenciar ese efecto de trenzado podemos crear una nueva capa, duplicando los nudos obtenidos en el primer paso y expandiendo los trazados. Y en su interior aplicamos unos sencillos degradados, buscando que las zonas oscuras se sitúen de tal modo que definan las partes que están “por detrás”.
El resultado del paso anterior lo colocamos en modo multiplicar (porque sí, dentro de Illustrator también podemos usar diferentes modos de fusión: multiplicar, dividir, superponer, etc) sobre nuestro trenzado
y vemos cómo ahora se insinúa mejor la sensación de relieve.
Y ya sólo nos queda definir la zóna mínima necesaria para que se genere nuestro motivo de repetición. Para ello colocamos guías y nos apoyamos en los snaps que se producen en los puntos de control de los trazados.
| El resultado final nos los llevamos a Photoshop y le colocamos un fondo negro. Con esto tenemos lo que podría ser un canal de bump o desplazamiento para utilizar en nuestro software 3D. |
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Por otro lado tendremos que definir una máscara que sirva para recortar nuestra valla (dependiendo de los programas, algunos lo llaman “clipmap”, otros “stencil”). Ya sabéis a lo que me refiero ;-) |
Y si queréis adelantaros y comprobar dentro de Photoshop cómo funcionará nuestro nuevo motivo de repetición, el método más ágil es el siguiente: definís un
nuevo patrón dentro de Photoshop y creáis una nueva capa del tipo “Pattern” asígnandole el motivo recién creado. Lo bueno es que podremos comprobar dinámicamente el aspecto que toma nuestra valla en función de la escala base ;-)
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